La fuente de inspiración para confeccionar las piezas del "Árbol de agua viva", fue el anhelo por el agua pura que se refleja en el Salmo 42.1 y por las imágenes de los cristales de agua que Masaru Emoto incluye en su libro: “Ámate a ti mismo”.
"Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua,
así te anhela mi alma por ti, oh Dios."
Salmo 42.1


